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lunes, 25 de octubre de 2021

Tarantelo de atún a los aromas de la Breña.

Tarantelo de atún a los aromas de la Breña.



Este plato está basado en una receta barbateña, concretamente de la «Finca El Abuelo», extraida de un libro elaborado por Isabel Oliva Gómez, sicopedagoga del Ayto. de Barbate y coordinadora de ASIQUIPU (Asociación Si Quieres Puedo). Ellos lo hacen con mormo de atún, pero se puede hacer con tarantelo también. Ambas partes son de las más jugosas y exquisitas del atún. Con ventresca o ijar saldría demasiado grasa.

Está exquisito, se puede acompañar con patatas fritas o con espárragos y/o níscalos.

Os detallo como la he hecho yo:

Ingredientes para 4 personas:

  • 500 grs. de Tarantelo de atún rojo. Se puede hacer también con Mormo.
  • 300 grs. de Cebolla.
  • 100 mls. de Manzanilla Fina de Sanlúcar.
  • 100 mililitros de Aceite de Oliva Virgen Extra.
  • 2 Hojas de laurel.
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez.
  • 1 Pizca de romero.
  • 1 Cucharadita de tomillo.
  • 2 cucharadas de piñones naturales.
  • Pimienta negra.
  • Sal gorda de la salina de San Vicente.
  • Agua.

Elaboración:

  1. Cortar el atún en trozos y colocar en un plato.
  2. Sazonar con sal y pimienta negra.
  3. Picar la cebolla a trozos.
  4. Colocar la cacerola en el fuego y aportar el aceite. Poner a fuego medio.
  5. Poner la cebolla y las hojas de laurel en la cacerola y esperar a que se poche.
  6. Una vez pochada añadir a la cacerola el atún, el tomillo, el romero, los piñones, el vinagre, el vino y sal al gusto, preferible poca cantidad, al final podrá probar y aportar si lo necesita.
  7. Cubrir con agua.
  8. Cocinar tapado a fuego medio durante 30 minutos.
  9. Servir caliente y decorar con una ramita de romero fresca.

Dificultad: Fácil.

Tiempo: Aproximadamente 40 minutos. 

jueves, 30 de septiembre de 2021

Atún encebollado al pimentón


El atún encebollado es un plato tradicional de todos los sitios que tienen o tuvieron almadrabas. Los que más lo reclaman como suyos son Barbate y Huelva, pero yo pienso que también es un plato cañaílla. La razón… La Isla de León fue durante mucho tiempo uno de los lugares más importantes en la captura y posterior procesado del atún. Tengamos en cuenta que la almadraba Punta de La Isla fue la más grande de todo el litoral gaditano.

En épocas pasadas el atún era un manjar de ricos, pero para la parte humilde de la ciudad se procesaba la misma receta pero con bonito, ya que era mucho más fácil que los trabajadores de las almadrabas catasen de incognito algún bonito que se metían dentro de la camisa, a veces con la vista gorda de los responsables de la almadraba.

Para mi gusto la mejor parte del atún para hacerla encebollada es el tarantelo, que también es muy bueno para cocinarlo de otras formas. Por supuesto mucho mejor si es atún rojo de nuestras almadrabas. Aunque también se puede hacer con otras partes del atún, según gusto, ventresca, lomo azul, desechando las partes que son menos grasas.

Hoy me acerqué a mi pescadería de confianza, El Pikilo, en el Mercado Central y compré el atún. Así que os traigo esta receta tan nuestra:

Ingredientes (para cuatro personas):

o   600 gramos de atún (preferible tarantelo).

o   3 cebollas (entre 600 y 700 gramos).

o   2 dientes de ajo.

o   2 hojas de laurel.

o   Un par de ramitas de orégano.

o   Una cucharilla pequeña rasa de pimentón dulce (de la Vera).

o   100 mililitros de aceite de oliva virgen extra (AOVE si es posible de Olvera o de Zahara de la Sierra).

o   1 cucharada de vinagre de vino (de Chiclana o de Jerez).

o   Pimienta negra.

o   Sal (de la salina de San Vicente).

o   Medio vaso de agua.

 Tened en cuenta que una cucharada sopera equivale aproximadamente a 10 mililitros.


Elaboración:

1.     Si el atún no está preparado, (se le puede pedir al pescadero directamente que te lo corte para hacerlo encebollado), cortarlo a taquitos cuadrados de 2 centímetros aproximadamente, sazonarlos con sal y pimienta molida al gusto.

2.     En una cacerola baja o una sartén honda de dos asas ponemos la mitad del aceite (50 ml. o el equivalente a 5 cucharadas soperas) y lo ponemos a calentar a fuego medio.

3.     Cuando el aceite esté caliente ponemos los taquitos de atún, mejor hacerlo en varias tandas de 6 o 7 taquitos de atún a la vez. Se trata solo de sellar los cuatro lados del taquito para que el atún después quede más jugoso.


4.     Cuando estén todos sellados poner en un plato hondo y reservar.


5.     Cortar los dientes de ajo en rodajitas y reservar.

6.     Cortar las cebollas en juliana y reservar.

7.     Añadir el resto del aceite (50 ml.). las cebollas, los ajos cortados, las hojas de laurel y una cucharada pequeña de sal.

8.     Poner a fuego medio hasta que la cebolla esté tierna y trasparente, aproximadamente de 20 a 30 minutos.


9.     Cuando la cebolla esté lista sube el fuego y añade la cucharada de vinagre, rascando con una espátula de madera el fondo de la sartén para liberar los sabores que dejó el atún en la fritura.

10.  Aparta la cacerola o sartén del fuego y añádele el orégano y el pimentón removiendo sin parar para que no se queme este, unos 10 segundos.

11.  Añade la mitad del agua y el atún que habíamos precocinado. Poner de nuevo al fuego hasta que vaya reduciendo el agua, de todas formas hay que cuidar el tiempo que se cocina porque si es mucho corremos el riesgo de que quede seco y estropajoso, La cocción del atún es corta y debe quedar jugoso.



Probar de sal y si está bien apartar y a comer.


® Alfonso Pavón Benítez (2021)

sábado, 18 de septiembre de 2021

Sopa de tomate

Recetas antiguas de La Isla.

En estas fechas cercanas al otoño empieza a apetecerse comidas más contundentes que las que hemos comido en verano. La sopa de tomate es uno de esos platos. Originario tanto de Andalucía como de Extremadura… comunidades muy castigadas por la escasez de alimentos en la posguerra española, muy propio del barrio de "Las Callejuelas".

En aquella época se utilizaban todo los restos que quedaban del día anterior o incluso de varios días. Este plato suele estar más bueno con el pan de dos o tres días.

Es un plato contundente generado con productos que solían haber en las casas de aquella época, aunque fuese en pequeñas cantidades.

Así es como lo hacía mi madre y como lo hacemos en casa, espero la disfruten.

 


 Ingredientes para dos personas:

 

-        Unos trozos de pan atrasado, moreno si es posible.

-        3 Dientes de ajo.

-        1 Cebolla mediana.

-        3 o 4 Tomates (aprox. 1 kilo).

-        2 o 3 Pimientos italianos (de guisar)

-        Hierbabuena.

-        4 o 5 cucharadas soperas de Aceite de oliva virgen extra (AOVE).

       1 pizca de pimienta negra (opcional). 

-        Pimiento de freír (opcional).

 

Preparación:

  1. Se lavan los tomates muy bien, se les hace unos cortes en cruz y se escaldan durante un par de minutos, una vez escaldados se pelan, se corta a trozos y se reserva junto al agua del escaldado.
  2. Se prepara una sartén con 4 o 5 cucharadas de aceite y se pone a fuego medio.
  3. Se pican los ajos y se vierten en la sartén.
  4. Se pica la cebolla y el pimiento.
  5. Una vez doraditos los ajos se vierten la cebolla y el pimiento y se remueven para que no se quemen.
  6. Cuando esté bien pochado y tierno el refrito se le añade el tomate, la sal y al gusto una pizca de pimienta negra.
  7. Cuando el tomate está refrito se le añade el pan troceado o en rodajas y la hierbabuena y se machaca con la cuchara de madera.
  8. Se añade el agua del escaldado, hasta medio litro según se necesite, pero poco a poco para que vaya cogiendo la textura necesaria.
  9. Una vez terminado se sirve caliente y se decora con unas tiras de pimientos fritos y/o con unas hojitas de hierbabuena.

 

® Alfonso Pavón Benítez (2021)

martes, 14 de septiembre de 2021

Tortillas de camarones

 

Hoy toca una receta puramente gaditana, bajo mi punto de vista, cañaílla.

Hay muchos investigadores, a los que respeto como no puede ser de otra forma, que opinan que nació en Cádiz capital, hace 500 años, que era una mezcla de la «farinata genovesa» y de las «gachuelas españolas» pero a mí me gustaría saber de dónde han sacado esa conclusión o si se trata solo de una opinión sin más, por muy investigadores gastronómicos que sean.

La farinata genovesa era un plato muy popular en la República genovesa que evidentemente trajeron a Cádiz sus habitantes cuando en gran número migraron a nuestra tierra, también llamada «farinata di ceci». Pero realmente se trata de una torta de harina de garbanzo propia de la Liguria, parecida a las pizzas y que se cortan en cuñas exactamente igual que las pizzas.

La gachuela española se trata de una especie de gacha que se utilizaba para hacer una especie de buñuelos cuando en épocas de hambruna solo había harina o para rebosar el pescado antes de freírlo; ciertamente se hacía con harina de garbanzos, pero tiene poco más para que pueda relacionarse con las tortillitas de camarones.

Estos investigadores aportan la teoría de la «fusión»… pero ni ese término, ni esos estudios se aplicaban en aquella época, en aquella época lo que primaba era darle consistencia a las comidas.

La primera referencia documental que existe del término «tortillitas de camarones» es en Cádiz, allá por 1884. Por lo visto hay una letra de carnaval, concretamente del coro «Los cocineros», en la que se canta a las «ricas tortillas de camarones». Pero la Isla de León se independizó de Cádiz allá por 1729, por lo que es factible que las primeras tortillas de camarones surgieran de esta ciudad.

La teoría… La verdadera fuente de camarones no era Cádiz capital, sino la ciudad de San Fernando, sus salinas y caños estaban plagados de este crustáceo. Es por ello que tiene todas las probabilidades de que este plato surgiera de un barrio humilde de pescadores y mariscadores, como fue el barrio de «Las Callejuelas», primer barrio que como tal tuvo la Isla de León allá por 1680, construido por los frailes carmelitas y donde era habitual consumir la poleá, el trigo tronzado, y este tipo de comidas hechas solo a base de harinas.

En una zona humilde como esta la imaginación de sus ciudadanos para paliar el hambre podía haber contribuido a la creación de este plato. Para ellos era fácil coger una buena espuerta de camarones en las piezas y esteros de las salinas.

Las primeras tortillas de camarones eran más tipo buñuelos, llevaban su harina de garbanzos y de trigo, también cebollas largas (cebolletas rojas) y perejil… y por supuesto camarones en cantidad. Las hacían con proporciones: 3 de harina de garbanzo y 2 de harina de trigo y la masa no era muy líquida por lo que la tortilla salían más gruesas, abuñueladas. Eso ocurrió hasta hace relativamente poco tiempo, mi suegro, recientemente fallecido, aún las hacía así.

Después la hemos ido refinando para cambiar su concepto de quita hambre a delicatesen y para ello hemos cambiado las proporciones, a partir de aquí la mayoría de restaurantes de la provincia las han incluido en sus cartas… y esa es la receta que hoy os traigo… cómo hago yo las tortillitas de camarones. 

RECETA:


Ingredientes:

- 180 grs. de Harina de trigo (60%).

- 120 grs. de Harina de garbanzo (40%) (utilizo La Pedriza).

- 125 grs. de Cebolla larga roja o cebolleta roja.

-  30 grs. de Perejil.

- 300 grs. de Camarones.

- Sal (de salina San Vicente).

- Aceite de oliva virgen extra.

- Agua (aprox. 600 mls.).

 

Preparación:

o   En un bol verter las harinas y remover hasta que estén bien mezcladas.

o   Picar en trocitos pequeños las cebollas largas.

o   Picar en trocitos pequeños el perejil.

o   Verter, poco a poco, medio litro de agua muy fría (500 mls.) a la mezcla de harinas, remover hasta que la mezcla se convierta en una pasta uniforme y con una textura no demasiado espesa.

o   Verter en ella las cebollas y el perejil picado y volver a remover, si se ve que se compacta la masa poner un poco más de agua hasta que vuelva a tener la misma textura.

o   Verter en ella, después de haberlos enjuagado, los camarones, que deben de estar vivos para que dejen todo su sabor. Si por algún motivo tienes que dejar los camarones en el frigorífico un día o dos es mejor enjuagarlos igualmente y cocerlos, y después reservar camarones y agua de la cocción para aportársela fría a la mezcla.



o   Remover la masa de nuevo y aportar agua hasta que vuelva a tener la misma textura.

o   Poner sal al gusto, remover y probar la  masa para ver nivel de sal, preferible quedarse algo cortos de sal para darle el punto definitivo al final.

Una vez preparada la masa es preferible dejarla al menos media hora que macere en el frigorífico. Aunque como todo en cocina… al gusto, se pueden freír también recién acabadas de preparar.

o   Poner en una sartén honda al menos dos dedos (2 cms.) de aceite de oliva virgen extra.

o   Poner a temperatura media alta y cuando esté caliente pero aún sin humear echar la primera cucharada de masa, extender y freír. Una vez frita probarla para ver el nivel de sal. Si está sosa es el momento de echarle más sal a la masa y volver a remover. Para mi gusto están más buenas un puntito sabrosas.

o   Una vez retocada la masa ya es cuestión de freírlas, yo cojo una cuchara grande o un cazo pequeño y las vierto en el aceite estirándola al echarla; lleno la base de la sartén pero sin que se toquen entre ellas. Después la pincho varias veces en el centro de la masa con la propia cuchara para que se expanda y tome el aspecto de encajes.

o   El aceite no debe de estar excesivamente caliente para que no se quemen por los extremos, una vez que se doren por un lado darle la vuelta para que quede igual por las dos caras.

Una vez fritas extraer y colocar en una fuente con papel absorbente en la base para quitar el exceso de grasa. Comer casi de inmediato, están muchos más exquisitas calientes y crujientes. Y si es posible acompañar con una copita de manzanilla de Sanlúcar.

© Alfonso Pavón Benítez (2021)


domingo, 10 de mayo de 2020

PANIZAS



Esta es una receta muy cañailla, aunque de igual manera se la pueden apropiar los gaditanos o nuestros vecinos de otras poblaciones cercanas ya que parece apuntar con razones peso a que se trató de una receta que trajeron a esta zona los genoveses, de hecho esta receta que hacemos en casa es similar a la Pannisa Genovesa que se elabora en la Liguria italiana y conocida también como Tavelle en Sestri Ponente de donde llegaron mis ancestros allá por el año 1800, entre ellos: Benito Franzone Restana, Santiago Franzone Restana, Giovanni Battista Franzone Piccardo, Caterina Bianchi Facco, Pedro Terciora Fresiore o Nicolasa Arnaldo Brunetta.

Trajeron su modo de vida, sus recetas y sus ahorros cuando Napoleón invadió la República de Génova. Eran hortelanos e industriales de la harina y de la pasta, de hecho la primera fábrica de fideos que hubo en La Isla la montó Giovanni Battista Franzone Piccardo, que al poco se trasladó a Cádiz, montándolas allí también y después a Sanlúcar y México. 

Pero también es cierto que los genoveses arribaron por Cádiz mucho antes, un siglo antes, cuando todavía no existía San Fernando, por lo que es normal que los gaditanos también la hubiesen probado con anterioridad.

La receta es muy sencilla y resultaba económica por lo que se utilizó mucho por esta zona en la época de la canina, después del Golpe de estado. Para ella solían utilizar, bien harina de garbanzo o los propios garbanzos que trituraban con los molinillos de tronzar que hacían en la Constructora Naval.

INGREDIENTES:

250grs.  de harina de garbanzo de buena calidad. Yo utilizo «La Pedriza».
750ml.  de agua.
  20grs. de sal gorda (2 cucharadas rasas). Yo utilizo la de «Salina San Vicente».
 10ml.  de aceite de oliva virgen de la sierra gaditana (1 cucharada).

PREPARACIÓN:
  1.  Verter en un bol el agua, el aceite, la harina y la sal.
  2.  Remover con una varilla hasta que no haya grumos, retirando aquellos que no pueda disolver.
  3. Una vez que esté bien mezclado verter en una sartén y poner a fuego medio (6) y remover con una cuchara de    madera.
  4. Continuar removiendo hasta que la consistencia de la      masa sea tal que se separe fácilmente de los bordes de  la sartén.
  5. Retirar del fuego y rápidamente, ya que se enfría muy pronto, verter sobre un molde, que puede ser un plato hondo o un recipiente cuadrado, según gusto.
  6. Dejar que se enfríe totalmente para que coja consistencia antes de cortar la masa.
  7. Cortar en rodajas de aproximadamente 5 milímetros de grosor y freír en aceite de oliva muy caliente. Otra opción más parecida a la genovesa es cortarla a tiras como hacemos con las patatas bastón.
  8. Se sirve caliente.
Si os resulta mucha cantidad se puede congelar el sobrante y utilizarlo en otro momento ya que resulta un entrante rico y fácil de preparar.

© Alfonso Pavón Benítez

domingo, 26 de octubre de 2014

Bocas de la Isla

Rico manjar abundante en nuestra tierra. Son las pinzas del único cangrejo violinista que vive en Europa. Aunque vivan en una zona más amplia son especialmente sabrosas y abundantes en la costa atlántica andaluza y en el Algarve portugués.


En España se las conoce más por el apelativo «Boca de la Isla» que por el resto de nombres con el que las bautizan: Barrilete, cangrejo violinista o su nombre científico Uca Tangeri.

Es un marisco de los denominados finos, su exquisitez, blancura y gran fineza al paladar, mucho más que cualquier pata o boca de otros tipos de cangrejos. Su precio así lo demuestra, en la fecha del artículo se vendía a 75,00€ el kilo en bares o restaurantes. Es un cangrejo que dispone de dos pinzas para facilitar su alimentación como todos, pero a diferencia de los demás, y solo el macho, tiene una de ellas enormemente desarrollada, precisamente esa gran pinza es la única parte comestible de este marisco.

El mariscador los captura con sumo cuidado, le arranca la pinza grande y lo suelta de nuevo porque es un cangrejo que tiene la propiedad de regenerar el miembro arrancado en la próxima muda. Con el nuevo caparazón lo vuelve a reponer, eso sí, quedará de tamaño pequeño y le servirá para alimentarse mientras que la qué le dejaron se va desarrollando hasta adquirir el tamaño grande, de «violín».

Son complicados de recolectar, ya que hacen unos orificios perfectamente redondos, prácticamente de su tamaño, pero con una profundidad que se acerca al metro, por lo que implica que el mariscador tenga que introducir el brazo entero en el fango y de manera rápida para su captura. Esa enorme pinza le sirve, además de para pavonearse o hacerse valer ante otros machos, para arrastrar y taponar la boca de su casa con unas bolas de fango que elabora para preservar su casa cuando suben las mareas.

RECETA:
Éste marisco se prepara muy fácilmente.

·      Se pone agua a hervir en una olla, algo mayor de la que realmente necesites para la cantidad de bocas que vayas a cocer, con la única finalidad de evitar que el agua salada rebose en su hervor.

·        Se le agrega unos buenos puñados de sal, ella va a tomar la que necesite, eso sí, si es posible, la sal de nuestras salinas, hay alguna que aún la venden al público y son de extremada calidad, además de promocionar lo nuestro. Yo siempre la compro en la salina San Vicente.

·        Mientras tanto, se procede a enjuagar el marisco para quitarles los restos de marisma que traigan (fango, pelillos,...). 

·        Cuando el agua rompa a hervir se echan las bocas y se espera unos tres minutos, más o menos hasta que vuelva a hervir el agua.

·        Se extraen y se enfrían poniéndolas en una salmuera de agua con hielo.


Presentar en plato y degustar con una copita de manzanilla o vino fino de la tierra.

Pero si quieres degustarlas a la antigua usanza, aún puedes hacerlo. Aunque ya quedan pocos vendedores ambulantes de mariscos, aún quedan. En la Isla entre otros están "Los Fatiguita" y "Los Boquilla", los fatiguita, que yo sepan venden en Cádiz, los he visto en varias ocasiones por la plaza de Mina y los boquilla, en la persona de Juan, lo podéis encontrar en la Gran Vía los fines de semanas.


Ahora ya solo queda recomendar a los que vengan de fuera… No se vayan sin probarlas y a los lugareños, disfrutemos de nuestra gastronomía.

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